Valle de Bravo ha sido, por generaciones, la residencia de fin de semana de la élite de la Ciudad de México — un Pueblo Mágico con imagen urbana protegida, frente a un lago, rodeado de bosque. Diseñar ahí exige tanto sensibilidad al paisaje como dominio del reglamento de conservación.
Valle de Bravo protege su fisonomía como Pueblo Mágico con lineamientos de imagen urbana, uso de suelo forestal y restricciones ribereñas alrededor del lago — un marco distinto al de una zona metropolitana convencional, que exige conocer el reglamento municipal y estatal antes de proponer una sola fachada.
Nogal oscuro, tzalam y recinto laminado dialogan con el entorno boscoso y lacustre de Valle de Bravo sin perder el control de precio unitario que blinda cada proyecto del Studio frente a sobrecostos.
Aún no tenemos una obra terminada en Valle de Bravo para mostrar aquí — preferimos ser directos al respecto en lugar de simular un portafolio que no existe todavía. Lo que sí puedes ver es cómo pensamos antes de construir: renders y estudios conceptuales del mismo proceso que ya aplicamos en Bosque Real, Interlomas y San Miguel de Allende.
“El verdadero lujo es la tranquilidad absoluta — la misma que ha buscado la Ciudad de México en Valle de Bravo por generaciones.”
Antes de trazar una sola línea, auditamos la viabilidad técnica y financiera de su proyecto en Valle de Bravo — para que cada decisión estética llegue respaldada por precios unitarios inquebrantables.